Es necesario que nos eduquen de tal manera, que resultemos persona empoderadas y seguras de nosotras mismas de tal forma; que seamos capaces de vivir felices al margen de aquellas opiniones y comentarios dañinos, que por desgracia siguen muy presentes en nuestra sociedad.
Sin embargo, no debemos cruzar ese límite en el que uno pasa de ser una persona segura, a creerse tan superior a los demás, que se sienta con el derecho de aprovechar cualquier situación para invalidar y ridiculizar la opinión de los demás; pues la suya, es la única válida e indiscutible.
En mi opinión, y aunque de nuevo hable sin que se me haya preguntado, creo que estas personas son unas engreídas de mucho cuidado a quienes las personas humildes no tienen nada que envidiar; y que más que poseer una gran seguridad, lo que poseen es una gran falta de autoestima descomunal. Pues lo verdaderamente ridículo aquí, es que para sentirse superiores e importantes, deban hacerlo a costa de la felicidad de los demás.