Hoy tenía hora en el
médico y cómo era de esperar, había retraso de más de una hora… Qué raro que
además, eso pase los días que una tiene más prisa. Harta de estar sentada,
intercambiar miradas con los demás usuarios y mirar el móvil no sé cuantas
veces, me he puesto a dar vueltas para estirar las piernas hasta que mi
atención se ha visto atraída hacía una conversación. La mujer que llevaba la
voz cantante, era una abuela que esperaba junto a su nieta de 6 años y que
conversaba con un niño de 4, cuya madre adolescente les escuchaba de fondo. Ha
resultado, que la chica en cuestión estaba esperando otro hijo cuyo sexo aún no
se conoce. Lo que me ha sorprendido, no ha sido que la joven madre volviera a
estar en estado si no la conversación o mejor dicho el “monologo” que ha protagonizado
la abuela.
No voy a negar que
cuando una se aburre, habla hasta con las paredes y que dada la edad de la
mujer, es normal que haga ciertos comentarios que a mí en particular, me han
llevado a ponerme las manos a la cabeza. No voy a negar tampoco, que cuando una
se aburre pone el oído en conversaciones ajenas…
La cuestión, es que
cuando la mujer ha sabido que el niño esperaba un hermanito o hermanita, ha
soltado una serie de perlas que han eclipsado el resto de palabras. Primero, se
ha dirigido al niño de 4 años y refiriéndose al incierto sexo de su futuro
hermanito o hermanita, ha soltado frases como “…bueno, es igual no pasa nada,
hoy en día todos juegan con todos…” y “Si es niña también podrás jugar con
ella, un día jugareis a cocinitas y el otro a pistoleros”. ¿Me está diciendo
señora, que con la de cosas que ha vivido, aún tiene que hacer referencia al
hecho de que antes los niños y las niñas estaban separados en las escuelas y no
jugaban juntos? No creo que ninguno de los pequeños haya entendido ese
comentario, innecesario desde mi punto de vista, y que después ha excusado
diciendo que ella si jugaba con sus hermanos varones. Por otro lado y poniéndome
un poco a favor de la abuela, diré que aunque es necesario conocer los pasos
andados para no retroceder en los logros conseguidos, no creo que la edad de
los niños fuera la adecuada para que lo pudieran entender.
En referencia al
otro comentario yo me pregunto, ¿Porqué señora, las cocinitas son un juego de
niñas y las pistolas un juego de niños?; ¿Acaso no hay cocineros reconocidos?;
¿No será que su marido (con perdón) no sabe ni freírse un huevo?; ¿Por que las
mujeres no pueden ser pistoleras, acaso las mujeres no pueden ser guerreras y heroínas?
Si de verdad pretendemos avanzar y lograr la verdadera igualdad de géneros, ¿No
deberíamos enseñar a los niños en esos valores?
Lo más curiosos de
todo, es que después de esos mensajes seguidos de otros en referencia a un
juguete color rosa para su nieta, la abuela le ha preguntado sorprendida a esta
“¿No tienes coches de juguete?”. Y yo me pregunto señora, ¿Cómo pretende usted
que su nieta, con quien acaba de manifestar la diferencia de los roles de
género, juegue con un juguete para “niños”?
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