viernes, 28 de abril de 2017

Cuando una se aburre, pone el oído en conversaciones ajenas...


Hoy tenía hora en el médico y cómo era de esperar, había retraso de más de una hora… Qué raro que además, eso pase los días que una tiene más prisa. Harta de estar sentada, intercambiar miradas con los demás usuarios y mirar el móvil no sé cuantas veces, me he puesto a dar vueltas para estirar las piernas hasta que mi atención se ha visto atraída hacía una conversación. La mujer que llevaba la voz cantante, era una abuela que esperaba junto a su nieta de 6 años y que conversaba con un niño de 4, cuya madre adolescente les escuchaba de fondo. Ha resultado, que la chica en cuestión estaba esperando otro hijo cuyo sexo aún no se conoce. Lo que me ha sorprendido, no ha sido que la joven madre volviera a estar en estado si no la conversación o mejor dicho el “monologo” que ha protagonizado la abuela.
No voy a negar que cuando una se aburre, habla hasta con las paredes y que dada la edad de la mujer, es normal que haga ciertos comentarios que a mí en particular, me han llevado a ponerme las manos a la cabeza. No voy a negar tampoco, que cuando una se aburre pone el oído en conversaciones ajenas…
La cuestión, es que cuando la mujer ha sabido que el niño esperaba un hermanito o hermanita, ha soltado una serie de perlas que han eclipsado el resto de palabras. Primero, se ha dirigido al niño de 4 años y refiriéndose al incierto sexo de su futuro hermanito o hermanita, ha soltado frases como “…bueno, es igual no pasa nada, hoy en día todos juegan con todos…” y “Si es niña también podrás jugar con ella, un día jugareis a cocinitas y el otro a pistoleros”. ¿Me está diciendo señora, que con la de cosas que ha vivido, aún tiene que hacer referencia al hecho de que antes los niños y las niñas estaban separados en las escuelas y no jugaban juntos? No creo que ninguno de los pequeños haya entendido ese comentario, innecesario desde mi punto de vista, y que después ha excusado diciendo que ella si jugaba con sus hermanos varones. Por otro lado y poniéndome un poco a favor de la abuela, diré que aunque es necesario conocer los pasos andados para no retroceder en los logros conseguidos, no creo que la edad de los niños fuera la adecuada para que lo pudieran entender.
En referencia al otro comentario yo me pregunto, ¿Porqué señora, las cocinitas son un juego de niñas y las pistolas un juego de niños?; ¿Acaso no hay cocineros reconocidos?; ¿No será que su marido (con perdón) no sabe ni freírse un huevo?; ¿Por que las mujeres no pueden ser pistoleras, acaso las mujeres no pueden ser guerreras y heroínas? Si de verdad pretendemos avanzar y lograr la verdadera igualdad de géneros, ¿No deberíamos enseñar a los niños en esos valores?
Lo más curiosos de todo, es que después de esos mensajes seguidos de otros en referencia a un juguete color rosa para su nieta, la abuela le ha preguntado sorprendida a esta “¿No tienes coches de juguete?”. Y yo me pregunto señora, ¿Cómo pretende usted que su nieta, con quien acaba de manifestar la diferencia de los roles de género, juegue con un juguete para “niños”?

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