miércoles, 3 de mayo de 2017

Parece que se acerca el verano...

Parece que se acerca el verano, y no lo digo por esos rayos de sol que a mí en particular me ponen de tan buen humor, ni por esos días que se alargan y te invitan a salir de casa, ni por la ropa manga corta que ya lleva meses vendiéndose. Hablo del bombardeo que se está sucediendo por todos lados con mensajes que te insinúan que tu cuerpo no está como debería. La televisión, internet, las revistas, las tiendas y hasta las farmacias, mire donde mire ahí están sus mensajes para recordarte que no eres perfecto. “Este es el vaquero que te hace más delgada”, “Despídete de los michelines y presume de six pack: tripa plana y firme”, “Adelgázate, anímate, depúrate”. Ya se que no solo aparecen estos meses del años, pero en estas fechas parece que se disparan las alarmas, pues ya ha pasado navidad y hasta pascua y como no te apresures; en dos meses lucirás esos michelines tan espantosos por los que no vas a querer ni a poder pisar la playa.
El cuerpo debe cuidarse todos los días del año, no digo que no, pero no hablo de estar a dieta los 360 días del año para tener el cuerpo que se nos exige la sociedad y hasta en algunos casos, nuestra propia familia y amigos; hablo de estar sanos, de comer de manera equilibrada y de hacer ejercicio para sentirnos bien independientemente de nuestro peso y talla. Y sobre todo, independientemente de lo que piensen los demás. Mientras uno este sano y se sienta bien en con su cuerpo nadie debe hacer que nos sintamos acomplejados, insuficientes e imperfectos. Es más, aunque no estemos sanos ni nos sintamos bien con nuestro cuerpo, nadie es quién para decir nada. Creo que cada uno sabe lo que quiere y lo que debe hacer si necesita o quiere perder o ganar peso. Aunque eso de ganar peso, parece que no existe ni que nadie lo necesita ni lo desea… ¿Pues quien en su sano juicio podría querer algo así?
Vivimos en una sociedad en la que nada de lo que haces, dices o eres es lo correcto, en una sociedad que nos acompleja, nos hace vulnerables y nos anula. Una sociedad, que nos “invita” a ser todos iguales, a tener el mismo cuerpo que alguien decidió que era el único válido y hermoso al que todos debíamos aspirar; y que nos conduce a una vida de esfuerzo y sufrimiento para conseguir unos estándares de belleza para sentirnos aceptados y complacer a todos menos a nosotros.
En mi opinión, ha llegado un momento en el que todos, debemos decir BASTA y revelarnos contra el mundo y contra nuestras propias creencias, pues tantos años ingiriendo tanta basura nos pasa factura a todos. Es necesario que desaprendamos y veamos de nuevo con buenos ojos la realidad. Que aprendamos como es un cuerpo de verdad, sin filtros ni photoshop y que nos aceptemos y nos queramos tal y como somos. Que ya está bien de poner caras raras cuando el vello, algo tan normal de la naturaleza humana, asome de entre el biquini o por la manga de una camiseta y hasta se convierta en noticia. Ya está bien, de que nos hagamos daño con miradas y comentarios de desaprobación si tenemos un michelin o dos, si tenemos celulitis o estrías, si no nos hemos depilado o lo hemos hecho donde no debíamos, si nuestro pelo no está liso y sedoso como los anuncios de pantene… y así, con un sinfín más de gilipolleces.
Es hora de sacar fuerzas, de luchar con nuestros propios prejuicios y sobre todo, de ser valientes y enseñarnos al mundo tal y como somos sin miedos y sin complejos. Es hora de vivir y disfrutar cada momento sin que nada ni nadie nos arruine la felicidad de un plumazo porque lo que tienen delante les hace daño a la vista. Quien tenga un problema tal de imbecilidad, que se lo haga mirar o cierre esos ojos que son incapaces de admirar la verdadera belleza. Logremos que gane la sensatez y no todos aquellos que viven de nuestros miedos y complejos haciéndonos creer que siempre seremos mejorables y nos bombardean con mensajes para luego vendernos sus falsas "soluciones".

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